Entre los budistas no está bien vista la práctica del sexo oral ni el anal porque produce agitación mental, es decir, impide la meditación.El Dalai-lama (su líder espiritual) dijo en su momento que no se debe hacer el amor por orificios inadecuados, o sea, por la boca o el ano.
El sexo ha sido objeto de censura a lo largo de la historia, y con él las distintas formas de practicarlo incluida la masturbación. En el siglo XIX, los padres prevenían a sus hijos contra esta práctica con métodos como jaulas de hierro con pinchos o un circuito eléctrico que hacía sonar un timbre si el joven tenía una erección, pues se consideraba como una importante fuente de enfermedades e incluso se pensaba que podía llevar a la muerte.
En los burdeles europeos se ofrecían vírgenes falsas. Para prepararlas se les cosía la abertura vaginal para imitar un himen.
La religión budista no da importancia a la virginidad; de hecho, tanto el hombre como la mujer se pueden casar sin ser vírgenes. El matrimonio como sacramento no existe, y se forman parejas de hecho sin ningún rito ni ceremonia.
Para algunas sectas hindúes el acto sexual es un rito espiritual que permite alcanzar lo divino; curiosamente, en el hinduismo cobra gran importancia la virginidad masculina porque piensan que el semen es la base de la salud y de la vida y éste sólo debe dejarse escapar cuando se vaya a engendrar un hijo; lógicamente, la masturbación está censurada, no porque se considere pecado sino porque supone privar al cuerpo de vigor y energía por la pérdida de semen.
Algunas sectas emplean el sexo para captar y controlar mejor a sus adeptos. Por ejemplo, el Rajnesismo propaga la creencia de que el orgasmo es la primera experiencia hacia lo religioso, y considera la sexualidad y su práctica como algo sagrado; las seguidoras de la secta Niños de Dios, hasta abril de 1995, ejercían la prostitución para conseguir adeptos, a partir de esa fecha sólo se permite la prostitución con los miembros de sus propias comunas. |