| Relatos
Eróticos |
| DE
FIEL CASADA A... |
| (Capitulo
I: Mujer para dos...en principio) Mi marido, Miguel no me había
contado nada hasta justo 24 horas antes de irse de viaje. El se marchaba
un domingo por la mañana y el viernes por la noche cuando estábamos
cenando me pregunto que me parecería que mientras el estaba fuera
para que no estuviera sola en casa viniera un amigo suyo para hacerme compañía.
Yo le dije que no hacia falta puesto que yo trabajo por la mañana
y durante la semana vivimos en Madrid y desde 30 kilómetros de Madrid
donde vivimos los fines de semana no era necesario que nadie me acompañará
pero el insistió así que le dije que bueno. Entonces me dijo
que este amigo se mudaría a nuestra casa durante los dos meses que
el estaría fuera y que en ese tiempo me ayudaría y satisfaría
en cuanto yo necesitara. Yo me quede un poco perpleja pues en mi época
de soltera si simultanee de vez en cuando varias camas al mismo tiempo
pero desde que me case nunca lo había hecho. Así mismo me
indico que varias veces por semana vendría una señora a ayudarme
en las faenas de la casa y a nivel personal. Esa noche hicimos el amor
como nunca y Miguel me trato de varias formas con cariño con rudeza
como a una mujer experimentada o como a una mujer inexperta, lo cual me
dio que pensar. Al día siguiente habíamos quedado con este
amigo suyo, luego supe que contactado a través de una revista de
esas de contactos, llamado Javier. Cuando se presento en casa me sentí
como muy conturbada puesto que no paraba de observarme de arriba a abajo.
Se mostró muy cariñoso desde el principio. Era apuesto y
atractivo y durante la comida no paro de preguntarme cosas acerca de mi
vida, de mis gustos y de mis relaciones con Miguel. Estábamos comiendo
en la casa de Madrid pues mi marido había trabajado ese sábado
por la mañana así que después de comer decidimos trasladarnos
a la casa de la sierra. Ya en el coche Miguel que conducía nos dijo
que nos pusiéramos los dos atrás pues así podríamos
hablar y conocernos mejor durante el camino. (Miguel): yo le había
dicho a Javier que durante el camino tratara de hacer algún acercamiento
de tipo físico. (Ana) y la verdad es que me sentí incómoda
sentada en la parte trasera del coche que conducía mi marido con
un hombre joven y atractivo que acababan de presentarme y que sin duda
parecía muy interesado por mi además pensaba que durante
los próximos dos meses conviviría en mi casa casi 12 horas
al día. Para entonces Miguel tampoco me había dicho que serían
dos hombres los que se alternarían en "cuidarme". En el recorrido
hasta la casa de campo que tenemos fuera de Madrid Javier trato de cogerme
las manos en dos ocasiones y se sentó muy cerca de mi mientras a
través del retrovisor Miguel controlaba todas nuestras reacciones.
Al llegar a la finca Miguel me dijo que le enseñara el cuarto de
invitados a Javier, mientras el sacaba algunas cosas del coche. Cuando
llegamos a su cuarto Javier me dijo lo encantado que estaba de estar allí
y que trataría de complacerme en todo aunque añadió
que esperaba verse correspondido lo cual me hizo poner colorada, diciéndome
el que entendía mi situación. Le deje instalándose
y me reuní con Miguel en el salón. Nos pusimos unas copas
mientras esperábamos a Javier y Miguel me dijo que según
se diera la cena tal vez esa noche tuviera que dormir con Javier, lo cual
me dejo atónita. (Miguel) yo le explique a Ana que cuanto antes
empezaran a conocerse mas íntimamente mejor que era importante que
lo hicieran antes de marcarme yo por si la cosa no funcionaba. (Ana) y
como no iba a funcionar si Javier estaba buenísimo! Era cariñoso
y agradable y además yo ya me estaba poniendo cachonda. Al cabo
de unos segundos apareció el en el salón recién duchado
con una camiseta ajustada y unos pantalones de tenis que marcaban un importante
volumen en su entrepierna y por su corto tamaño, del pantalón
me refiero, dejaban ver unos poderosos y musculosos muslos. Antes de seguir
diré que mi marido también dispone de un gran aparato y que
en ese sentido nunca he tenido ninguna queja mas bien todo lo contrario.
Tras su aparición decidí subir yo a cambiarme para ponerme
a tono y dejar a los dos hombres a solas. (Miguel) Javier me dijo que estaba
encantado y que mi mujer estaba mucho mas buen que en la foto que le había
enseñado y que estaba deseando acostarse con ella a lo que le indique
que si jugaba bien sus cartas, podría pasar toda aquella noche con
ella. Esto le ilumino los ojos aun mas cuando apareció Ana en el
salón vistiendo un short negro muy ajustado sin duda no llevaba
bragas y una blusa de encaje negro semitransparente que marcaba sus redondeados
y bien formados pechos apenas cubiertos por un sujetador tipo balconette.
(Ana) y me excito ver como me miraban ambos al entrar en el salón.
Miguel sonrió y me guiño un ojo y vi como Javier me desnudaba
literalmente con la mirada. "bueno" les dije "que os parece si jugamos
un rato a algo antes de tomar un café y luego salimos a dar una
vuelta por el campo?". Los dos parecían estar dispuestos a complacerme
en todo así que jugamos un rato a las cartas donde por supuesto
gane yo pues Javier bastante tenía con jugar a poseerme mentalmente
y Miguel con observar las reacciones de este. Tras el café hablamos
de muchas cosas y llego la horade salir a dar una vuelta. Justo antes de
hacerlo Miguel se disculpó unos minutos para ponerse algo mas cómodo
por lo cual nos quedamos Javier y yo a solas en el salón. Nada mas
marcharse Miguel, Javier se me acerco y me dijo que estaba estupenda y
que se moría de ganas de acariciarme y besarme a lo que yo me hice
la estrecha en principio diciéndole que ya tendríamos tiempo
de conocernos mas íntimamente cuando se marchara Miguel a lo cual
me contesto que no sabia si podría esperar. Seguimos charlando mientras
cogía mis manos y no nos percatamos de la llegada de Miguel que
parecía satisfecho de nuestro comportamiento y que nos dijo como
si tal cosa que cuando quisiéramos podíamos irnos. Salimos
los tres a dar un paseo por los jardines de la finca ya al atardecer yo
llevaba agarrado por la cintura a Miguel este me llevaba cogida por el
hombro mientras a mi izquierda, Javier, al principio se distancio un poco
pero, recorridos unos metros se acerco y disimuladamente comienzo a acariciarme
el muslo izquierdo y la nalga de ese lado. Me sentía halagada y
en la gloria pero un poco turbada: dos hombres dispuestos a hacerme el
amor en cuanto se lo pidiera, allí mismo si era preciso, y uno de
ellos para mi un perfecto desconocido hasta hacia apenas una horas y que
me estaba cortejando en las propias barbas de mi marido, sin duda algo
que quisieran muchas mujeres. Regresamos a la casa y dije de ir a preparar
la cena lo cual significo una buena excusa para que ellos dos volvieran
a quedarse a solas. Javier subió a ponerse algo y entonces le dije
a Miguel las caricias que el me había hecho a lo cual mi marido
contesto que se había dado cuenta y le parecía perfecto.
Volvió Javier y yo me marche a la cocina. (Miguel) hablamos Javier
y yo de cosas relacionada con aquella situación y le indique que
durante la cena le daría a los dos unos sobres cerrados en los que
les explicaba la norma básica de convivencia en mi ausencia. Luego
dije que se pusiera un whisky pues yo tenía que subir a mi despacho
a resolver unos asuntos antes de marcarme. (Ana) y no se lo que hablarían
los dos durante ese tiempo unos 20 minutos en que yo no estuve en el salón
pero pasada media hora Javier vino a la cocina con el pretexto de ayudarme
a algo. Le dije que no hacia falta y tras hablar de diversos temas estaba
yo frente al horno cuando le note detrás de mi. Apenas tuve tiempo
de reaccionar cuando note sus dos poderosas manos que agarraron con fuerza
primero, luego mas suavemente, por debajo de mis brazos, mis pechos que
de paso diré que son de un buen tamaño aunque no exagerados
y que desde muy joven causaban admiración y deseo en los hombres.
Con esta maniobra aparte de llenar sus manos a placer con ellos, evitaba
que yo bajara los brazos para un posible, inimaginable por mi parte, gesto
de defensa. Trate de volverme pero el empujándome suavemente sobre
el fogón lo impidió mientras me murmuraba al oído:
"voy a poseerte aquí y ahora...", Decía mientras trataba
de quitarme la blusa con habilidad, " y te pienso follar en este mismo
instante". "por favor", le suplique sin mucho entusiasmo, "déjame
que puede venir Miguel" "y que", respondió vehemente," así
vera como te follo y lo bien que lo hago..." Hice unos iniciales intentos
de zafarme pero tampoco estaba por la labor de perder aquella sensación:
follada en la cocina, "contra mi voluntad", es un decir y con mi marido
a tan solo unos metros de allí. Además su firme forma de
sujetarme me impedía cualquier movimiento que no fuera retorcer
mi culo brindándole aun una mayor abertura del mismo, mientras con
sus rodillas, separaba mis muslos con increíble habilidad y firmeza,
haciéndome sentir entre las nalgas, un enorme bulto que luchaba
por salir de su opresión. Con calma, y una pasmosa habilidad, mientras
me empujaba contra el fogón y apretaba mis tetas con una sola mano,
ya introducida en mi blusa, fue bajándose la cremallera del chandal
que se había puesto bajo el cual, según comprobé después,
llevaba un minúsculo tanga, del que rápidamente salió
una enorme verga que, mientras con la misma mano el desabrochaba mi short
y me lo bajaba hasta los pies, busco ávidamente los orificios de
mi cuerpo. Pero mi sorpresa fue aun mayor cuando pasando por el orificio
de mi culo llegando hasta mi coño, notando yo entre mis húmedos
muslos y enredada en el vello de mi pubis aquel vástago de placer,
de pronto su ya durisima polla volvió atrás y empezó
a horadar mi pequeño esfínter Anal. Trate de protestar pero
el me tapo la boca con una mano mientras con la otra me hacia separar las
piernas mientras me decía al oído: "escucha bonita, primero
te daré por el culo... Te han enculado alguna vez?", Me pregunto,
a lo que con un movimiento de cabeza, pues tenía tapada la boca
con su mano, trate de contestarle que mi marido un par de veces... Algo
que quizá no comprendió, puesto que me contesto: "pues ahora
sabrás lo que es bueno..." Dijo mientras parte de su duro miembro
se introducía con gran dolor por mi parte, entre mis nalgas... "en
los próximos meses..." Me dijo al oído mientras iba horadando
como un autentico barreno mi virginal trasero, "al menos una vez al día
te encularé...hasta dejarte tu lindo culito preparado para admitir
cualquier tamaño de polla..." "primero quiero entrarte por detrás"
me decía mientras seguía envistiéndome con fuerza
y yo me notaba totalmente empalada por aquel duro aparato, "puesto que
metértela por el coño merecerá otro momento y otra
preparación." Lo que sin duda no sabia era, que efectivamente iba
a preparar una excelente culera, puesto que no seria el único en
utilizar mi vía trasera. Mientras tanto y con un fuerte dolor por
mi parte su enorme y dura polla fue abriéndose paso a través
de mi culo y conforme los envites se hacían mas rítmicos
y seguidos la mezcla de dolor y placer eran indefinibles haciéndome
gemir no se bien si por una cosa o por la otra. Cuando estaba a punto de
llegar me inclino aun mas sobre el fogón, aplastando mis ya desnudos
pechos sobre el frío mármol, y de un potente empellón
me alojó sus casi 20 cm de carne, hasta los cojones que note golpear
entre mis muslos, en mi pobre agujero, haciéndolo estremecer con
la enorme descarga de aquella poderosa manguera. Mientras tanto como sabría
después Miguel estuvo asistiendo desde la puerta de la cocina a
mi primera sodomizacion postmatrimonial. (Miguel)y era una imagen sorprendente
y al tiempo excitante, ver a aquel hombre inclinado sobre la espalda de
mi mujer, con los pantalones bajados, bombeando, con un rítmico
golpe de riñones adelante y atrás, que hacia pensar en un
completo y perfecto efecto mete-saca, embistiendo golpeando frenéticamente
una y otra vez la nalgas de mi esposa, que inclinada sobre el fogón
y casi desnuda, ofrecida entre gemidos totalmente, entregaba su tentadora
y lasciva retaguardia a aquel hombre, que la hacia suya sin miramientos
ni contemplaciones, penetrándola salvajemente. Yo no sabia que la
estaba enculando pues me enteraría después en palabras del
propio Javier. Antes de que se dieran cuenta de mi furtiva presencia y
disfrute, abandoné la cocina y me dirigí al salón
donde me serví una copa. Aun estaba repasando, mentalmente, aquellas
lúdicas imágenes, que recomiendo a aquellos maridos que quieran
sentir emociones fuertes, mientras saboreaba un whisky, cuando apareció
Javier con gesto de satisfacción, y después de lo que yo
había visto no era para menos. Se sentó frente a mi me dijo:
" acabo de dar por el mismísimo culo a tu mujer en la cocina." Se
me quedo mirando esperando mi reacción a lo que yo conteste: " ?ah
la estabas enculando, creí que te la estabas tirando, pero estilo
perro". A lo que el me respondió: " no, eso será mas tarde."
Me interesé por la experiencia y el me contó lo excitante
y sensacional que había sido. Unos minutos después entro
mi mujer con cara de un cierto cargo de conciencia. Momento en el que Javier
se levanto y haciéndole un gesto de complicidad salió del
salón con el pretexto de ir al servicio. (Ana) y tras la experiencia
vivida en la cocina Javier se marcho sin decirme nada ni un gesto... Nada,
con lo cual me sentí como una perra follada y abandonada, a la espera
de que otro perro se me chingara por detrás Tarde unos minutos en
reaccionar. Después me recompuse y trate de seguir haciendo la cena
pero era imposible, no podía apartar de mi la excitante sensación
que acababa de vivir y aun notaba el dolor en mi culo y su cálido
semen en el interior del mismo. Decidí volver al salón y
proponer salir fuera a cenar. Cuando entre en el salón los dos hablaban
animadamente imagino que de mi, y se quedaron en silencio al verme entrar.
Javier me miro con cara de complicidad y Miguel me observaba como tratando
de adivinar mis sensaciones. Yo no sabia que estaba al corriente de lo
ocurrido en la cocina. Entonces se levanto y salió. Yo fui incapaz
de decirle nada a mi marido, lo cual imagino seria parte del juego que
estábamos empezando a practicar. Además tampoco tuve mucho
tiempo pues Javier volvió a entrar y se sentó displicente
en el sillón. Me senté en el brazo del sillón justo
al lado de Javier y les sugerí el salir a cenar al pueblo a lo que
los dos accedieron. "bien voy a vestirme" les dije levantándome
y notando como fugazmente Javier me manoseaba el muslo hasta la nalga.
Sabiendo las pasiones que estaba levantando salí lentamente. (Miguel)y
fuimos a cenar a un restaurante de carretera bastante escondido a unos
kilómetros por una carretera comarcal de nuestra finca. Para la
ocasión a Javier le dejé un smoking ya que aun no se había
traído ropa suficiente y yo me puse también de etiqueta.
Ana nos sorprendió con un traje de seda azul muy ajustado y escotado
bajo el cual se había puesto ropa interior de encaje negra y su
correspondiente liguero con medias también negras. Estaba preciosa.
En el coche en el trayecto de ida ella vino delante conmigo mientras Javier
se colocaba justo en el asiento trasero tras el de Ana. (Ana)ya durante
el corto trayecto de ida Javier no dejo de meterme mano por los muslos
y el pecho desde el asiento de atrás discretamente por el lado próximo
a la puerta aunque creo que Miguel era consciente de ello y le gustaba.
Al llegar al restaurante había gente de todo tipo pero llamamos
la atención por nuestro atuendo de fiesta y mas de uno rumoreaba
debido a las atenciones que me prestaban Miguel y Javier sobre nuestra
relación lo cual me puso muy cachonda y a ellos les lleno de orgullo.
Fue una cena tranquila en la que hablamos de muchos temas y en la que ambos
pero sobre todo Javier no pararon de meterme mano por debajo de la mesa
en cuanto podían. Bebimos bastante y al terminar Javier sugirió
ir a tomar una copa a un local de un pueblo cercano a unos 4 kilómetros
ofreciéndose a conducir a lo que Miguel se negó argumentando
que no le gustaba dejar a nadie el coche. Bromeo:" ni el coche, ni la pluma...
Ni la mujer... " dudo un instante, nos miro y sonrió..." Con lo
ultimo no estoy de acuerdo y aquí esta la prueba..." Al salir del
restaurante y ante las miradas expectantes de los presentes ambos me enlazaron
por la cintura mientras yo hacia lo propio. Cuando llegamos al coche Miguel
me indico que me sentara detrás con Javier con lo cual imagine que
en esos 40 kilómetros algo tendría que suceder. Al principio
hablamos de coches de velocidad y otras cosas. En un momento determinado
Miguel se coloco en el carril de la izquierda de la autopista y comenzó
a acelerar a fondo casi en ese mismo instante note la mano de Javier deslizándose
por debajo de mi falda hasta alcanzar mi húmedo clítoris
que tras apartar delicadamente mis bragas comenzó a masajear. Casi
simultáneamente me atrajo con el otro brazo hacia el y me empezó
a besar en el cuello y la oreja deslizándose por mis mejillas hasta
mi boca. Yo me resistí un poco mientras observaba la mirada al frente
impertérrita de Miguel mientras rodábamos a 13o o mas kilómetros
por hora. En pocos minutos la cosa se desato. Javier estaba bajando la
cremallera trasera de mi vestido mientras yo hacia lo propio con la de
su pantalón. Me bajo el vestido hasta quitármelo del todo
dejándome en ropa interior y después el se desprendió
del pantalón y los calzoncillos. Me reclino sobre el asiento hacia
atrás y comenzó a acariciarme los pechos a través
del sujetador de encaje hasta sacar una de mis tetas que comenzó
a chupar desde el pezón con fruición con la otra mano magreaba
ya sin consideración mi otra teta mientras subiendo por mi cuello
besaba mi barbilla y mi boca. Yo estaba alucinada me estaban metiendo mano
en el coche de mi marido mientras el conducía como si tal cosa a
160 por la autopista. La sensación era de frenesí. De pronto
Javier coloco una de sus manos en mi nuca y suavemente me fue inclinando
hacia su entrepierna donde como el asta de una bandera su polla se alzaba
dura y fuerte. Mis labios se entreabrieron engullendo aquel vástago
de carne y músculo, que me lleno la boca hasta la garganta. (Miguel)y
a juzgar por los jadeos y susurros detrás de mi se lo debían
estar pasando de miedo. Yo miraba de vez en cuando por el retrovisor pero
en la obscuridad no veía nada. Era una sensación difícil
de describir: pisando el acelerador a mas de 140 mientras un tipo se estaba
tirando a mi mujer en el asiento de atrás. (Ana)y tras unos momentos
en los que pensé que me asfixiaría con aquella estaca dentro
de mi boca Javier me retiro suavemente la cabeza de sus cojones y me sentó
encima de el dándole la espalda y mirando al frente me acomodo de
la forma adecuada y me hizo sentarme de repente sobre aquel tieso palo
que me perforo el coño de abajo arriba como un ariete mientras una
corriente eléctrica recorría las paredes de mi vagina y el
placer me hacia perder la visión. Al principio lentamente luego
con un ritmo mas vivo empezó a moverme hacia arriba y hacia abajo
mientras yo notaba como su polla entraba y salía de mi coño
que estaba chorreado. Fueron unos minutos en los que logre correrme tres
o cuatro veces mientras el me decía cosas como zorra o puta y yo
le gritaba que era un chulo putas y un cabrón pero que me estaba
jodiendo de maravilla. (Miguel): de pronto un grito de placer de Ana me
sobresalto casi inmediatamente empezó gemir como una loca mientras
Javier la llamaba puta, zorra miré por el retrovisor ¨y
vi a mi mujer como subía y bajaba en una clara muestra de que Javier
se la estaba follando sentada mientras sus pechos bailaban una delirante
danza arriba y abajo, arriba y abajo... Ella le gritaba también
y le pedía que la jodiera mas y mas. Se corrieron varias veces hasta
que escuché como Javier gemía de puro éxtasis quizá
corriendose también de forma bestial. Nos acercábamos ya
al lugar donde tomaríamos la copa por lo cual les indiqué
que volvieran a vestirse que ya tendrían tiempo de sobra para volver
a follar. (Ana): tras unos minutos magníficos Javier también
se corrió y cuando estábamos intentándolo de nuevo
Miguel, mirándonos por el retrovisor nos indico que estábamos
a punto de llegar y que nos vistiéramos, que ya tendríamos
tiempo de follar mas adelante. Al bajar del coche me quede alucinada cuando
al salir del mismo Miguel, mi marido, apareció con una gorra puesta
tipo chofer y comenzó a llamarnos "los señores primero me
sorprendió luego me hizo gracia y Javier se quedo unos segundos
parado pero ante un gesto de Miguel y un tirón mío siguió
la broma diciéndole: "gracias Miguel estaremos unos minutos dentro
tomando unas copas, y morreandonos un poco, espérenos aquí",
"claro señor contestó mi marido y se quedo apoyado en el
coche. El portero del local no nos perdía de vista y miraba con
avidez mi escotado vestido, sin duda deseando meterse dentro de el...y
de mi. Javier me cogió por la cintura y mientras me besaba apasionadamente
en la boca me llevo casi en voladas al interior del local. Era una especie
de club de carretera, de sesos de putas, a media luz aunque muy elegantemente
puesto. El metre al vernos entrar sonrió y se dirigió a Javier:
"buenas noches señor,?la mesa de siempre?" A lo que Javier contesto
que si. Nos llevo hacia un rincón bastante obscuro del local donde
pocos segundos después un camarero trajo una botella de champan.
Poco después vi como Miguel sin que Javier se diera cuenta entraba
en el local y se colocaba en una mesa detrás de nosotros. "así
que la mesa de siempre?, Le solté a Javier mientras nos sentábamos,
"con quien vienes tu aquí habitualmente?" "con putas como tu, zorruna!",
Me contesto mientras se disponía a gozar de mi. "pero...",intente
protestar.." el metre me tomara por una furcia y...".." "acaso no lo eres?",
Me dijo mirándome con picardía... "esta bien," reconocí
sentándome con descaro cruzando las piernas de forma que el camarero
próximo pudiera ver mis muslos, "así es como se hace?", Le
increpe a Javier que río divertido. Distrajo mi atención
la mano de Javier que comenzaba una nueva excursión por mi entrepierna
que por cierto se había dejado las bragas en el coche por lo cual
sus dedos sin impedimentos empezaron a explorar mi gruta una vez mas. En
pocos minutos tenía la falda subida hasta el ombligo y Javier acariciaba
mi coño con las dos manos mientras llevaba una de las mías
hasta su polla atrapada en el pantalón y me susurraba al oído
que se la sacara. Le mire sorprendida y me hizo un gesto afirmativo con
la cabeza. Mire a mi alrededor y la verdad es que lo poco que se veía
no permitía hacerse idea de lo que estaba ocurriendo en las otras
mesas así que le baje la cremallera y saque su nuevamente erguido
instrumento. El seguía susurrándome al oído, lindezas
como ¡puta te la voy a meter aquí mismo!, Zorra mámamela
bien, y cosas por el estilo, lo cual me ponía a mi a cien mientras
yo chupaba lamía y succionaba su enorme polla hasta que empezó
a convulsionarse y un salado liquido tibio inundo mi boca. A punto de atragantarme
el me decía: "¡tragate mi leche!...¡trágatela
toda!...¡no desperdicies ni una gota!..." Yo la verdad es que nunca
me había tragado el liquido seminal pues cuando se la chupo a Miguel
o al menos hasta aquel día, nunca me lo tragaba, no podía.
Pero no se que estaba ocurriendo que tras el primer bombeo en mi boca aquella
cálida y pastosa leche me supo divina y me trague hasta la ultima
gota.
Después el me masturbo varias veces haciéndome llegar tres
o cuatro veces, tras lo cual y después de tomar unas copas de champan
salimos del local. No se cuando salió Miguel del club, lo que se
es que cuando llegamos al coche estaba con su gorra puesta diligente. Abrió
la puerta trasera y antes de hacerme pasar me cogió por la cintura
y me planto un beso retorcido que sorprendió no solo a Javier sino
al portero del club que se quedo alucinado. Se metió dentro del
coche conmigo y bajando la ventanilla le tiro las llaves a Javier mientras
le gritaba: ¡ahora conduce Vd., señor, pues a esta zorrona
me la voy a tirar yo!... El portero del club no daba crédito a sus
oídos y a sus ojos cuando Javier se puso al volante y arrancamos
en dirección a casa a toda velocidad. Por supuesto que en el trayecto
de vuelta Miguel me follo como nunca dándose el caso de que jamas
lo habíamos hecho en un coche, y yo en unas horas lo había
hecho...?dos veces!... Sin duda para mi aquel fin de semana seria inolvidable.
Al llegar a casa Miguel nos reunió en el salón para darnos
el sobre que nos había prometido. Al abrirlo me di cuenta de que
los próximos dos meses iba a ser un objeto de uso sexual, algo novedoso
para mi, pero la experiencia por lo vivido en las ultimas horas, prometía
ser excitante por lo cual no me importaba, mas bien lo contrario: estaba
abierta, de piernas y nalgas, a lo o los que vinieran. En el papel Miguel
me pedía que diera rienda suelta a mis instintos en cada momento
y estuviera donde estuviera y que debía someterme a las normas de
la casa que eran básicamente que cada vez que un macho presente
quisiera follarme o encularme no solo debía dejarme hacer sino que
debía darles el máximo placer posible ademas de disfrutar
al máximo. De igual forma me indicaba que cuando llegara la "señora
o ama de llaves como el decía yo pasaría a ser la criada
de la casa y por lo tanto debía obediencia absoluta, pasara lo que
pasara. Dicho esto Miguel me ordeno desnudarme totalmente en medio del
salón en presencia de Javier lo cual a pesar de todo lo vivido me
ruborizo y me hizo sentirme avergonzada. "aquí te la entrego para
que la goces y la disfrutes sin limite, hazla gozar pero también
sufrir, pues el placer con el sufrimiento es mucho mas excitante", y dirigiéndose
a mi me dijo" y tu sométete a el en todos sus caprichos, deberás
obedecerle sea cual sea lo que te ordene y estarás dispuesta siempre
a hacerle gozar a el y a quien el te ofrezca". Después le dijo a
Javier que me cogiera en brazos y me llevara a su dormitorio. Este no lo
dudo ni un minuto y rodeándome con sus fuertes brazos me levanto
en volandas y se dirigió hacia la escalera Miguel se acercó
y me beso en la boca, "disfruta y goza el placer", tras lo cual desapareció
en dirección al cuarto de estar. Javier mientras subíamos
por la escalera comenzó a besarme y me decía al oído
como me iba a follar que me jodería durante toda la noche, y cosas
por el estilo. Efectivamente durante unas horas fui un autentico juguete
en sus manos me follo un par de veces y me dio por culo otras tantas en
un derroche de energía que me alucino. Nos quedamos dormidos |
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