| Durante todo
el año, unos cuantos amigos habíamos planeado ir de vacaciones
en el mes de agosto, nos reuníamos a diario para hablar de ello
e intentamos elegir un lugar adecuado, nuestros nombres eran Mario, Sergio,
Abel y yo, David . Pensamos en ir a un camping, pero no queríamos
tener que llevar tiendas de campaña, así que localizamos
unos cuantos a trabes de Internet, que estuvieran en la zona de Valencia,
llamamos a varios preguntando por Bungalows, y solamente les quedaba en
uno, y eso que aún faltaban seis meses para las vacaciones, por
lo cual lo reservamos. Finalmente el camping estaba en Alicante, no nos
agrado mucho la idea, nos hubiese gustado alguna zona más juvenil,
puesto que teníamos entre 21 y 23 años y, pero poco a poco
nos hicimos a la idea, planeamos el viaje, buscando trayectos en tren,
puesto que aunque todos teníamos coche, decidimos que era mejor
en tren, que era más seguro y menos cansado. Al final conseguimos
los billetes en el llamado tren burra, que era el que mas directo nos llevaba,
haciendo un trasbordo, y también el que mas barato salía.
Llego el día
de las esperadas vacaciones, estábamos deseosos de salir del pueblo
y estar una semana relajados en la playa, llegamos a la estación,
hicimos noche en el tren y al final, cansados de tanto viaje llegamos a
nuestro destino. El camping era un lugar bastante acogedor, con muchos
árboles, un montón de chicas en bikini, una piscina muy grande
y un bar en el que todos los días había programada alguna
actividad para las personas de todas las edades que allí veraneaban.
Nos llevaron
al bungalow, era de madera todo el, bastante grande con una cocina americana
que se juntaba con el salón, un servicio y dos habitaciones, además
del porche exterior con unas mesas y sillas, nos apresuramos a colocar
las cosas lo más rápido posible para poder ir a la piscina,
pues allí el calor era sofocante.
Una vez llegamos
a la piscina, nos refrescamos un poco y dimos un poco de guerra, como es
normal en nosotros, teniendo que venir la socorrista a llamarnos la atención,
debido a que había niños pequeños, pero no la hicimos
caso y lo único que consiguió es que no la dejáramos
en paz; así poco a poco la fuimos conociendo, nos dijo que vivía
en el pueblo de al lado, así que pensamos que nos vendría
bien alguien que nos enseñara por donde podíamos salir.
La socorrista
se llamaba Sole, era algo más mayor que nosotros puesto que tenía
27 años, y realmente era bastante fea, delgada, muy morena, con
el pelo oscuro y largo, siempre recogido con una coleta, eso sí,
para lo delgada que era tenia unas tetas enormes, redondas y con muy buena
presencia, y el culo estaba muy bien, pequeño y sabroso, al verla
en bañador, en lo que menos te fijabas era en su cara.
Estuvimos varios
días hablando con ella cada vez que íbamos a la piscina,
éramos los únicos chicos jóvenes que había,
el resto eran personas mayores y niños pequeños, por lo cual
la agradaba que fuéramos y hablar un rato, puesto que nos decía
que se aburría mucho.
Por fin quedamos
el sábado con ella, nos dijo que no habría nada en el pueblo,
así que mejor cenábamos y hablábamos un poco en el
camping, quedamos en nuestro bungalow, preparamos algo de cena y recogimos
todo un poco, puesto que lo teníamos echo una guarrada, todo tirado
por el suelo, ya ves cuatro chicos juntos, no habíamos fregado ni
la vajilla en todos los días, Sole llego puntual y con ella una
chica que también trabajaba en el camping, en el restaurante, se
llamaba Maria y tenia 19 años, su pelo era castaño y lucia
una larga cabellera, estaba un poco rellenita y por tanto tenia unas tetas
enormes, pero estábamos de vacaciones y lo que pretendíamos
era follar, fuese como fuese la elegida.
Una vez fueron
echas las presentaciones por parte de Sole, todos nos sentamos a la mesa
y nos dispusimos a cenar, hablamos mucho y abrimos unas botellas de vino,
una vez hubimos cenada, todos nos quedamos sentados en la mesa y seguimos
hablando, las ofrecimos una copa a nuestras dos invitadas, pero ellas nos
dijeron que no bebían, así que pensamos que seria difícil
siquiera agarrarlas cuando no bebían nada, así que casi nos
dábamos por vencidos, cuando de pronto Sole sacó de su bolso
una bolsita con chocolate y empezó a preparar unos porros para todos,
Mario y Sergio no fumaban, así que respetan que la gente lo fumen
pero ellos se niegan a probarlo, Abel y yo, simplemente fumamos tabaco,
pero por dos un par de caladas tampoco pasaría nada, así
que solamente lo probamos, las dos chicas sin embargo fumaron mas de la
cuenta, así que no tardaron en llegar las risas y carjadas, Sole
pronto se apresuro a tocarnos un poco y nosotros respondimos a sus tocamientos,
poniéndola Mario la mano en la pierna a lo que ella cogió
la mano de Mario y se la llevo para que la metiera debajo del vestido,
una vez estuvo debajo ella empezó a dar pequeños gemidos.
Todos nos mirábamos entre si a lo que Maria dijo que mejor nos metiéramos
dentro de la casa, puesto que había mas vecinos y nos podrían
ver, todo entramos dentro, cerramos las puertas y ventanas, y Sole de repente
movió los tirantes del vestido de verano que llevaba y este cayo
al suelo, quedándose semi desnuda, con un tanga blanco y un sujetador
a juego, pronto nos apresuramos y Mario y yo fuimos hacia ella, quitándola
el sujetador y el tanga y empezando a sobarla todo el cuerpo y morrearla
entre los dos, sus gemidos se hacían evidentes y al mover la cabeza
vimos como Maria también estaba desnuda, de rodillas, con sus grandes
pechos visibles y la polla de Abel en la boca, metiéndola y sacándola
con desespero, a la vez que Sergio la introducía los dedos en su
húmedo coño.
Sole nos invito
a que nos sentáramos en el sofá, nos quito el bañador
que llevábamos y empezó a chapárnosla a los dos, con
una mano en cada polla, apretando con fuerza, sintiendo como sus labios
se deslizaban por nuestras partes y como al rato cambiaba entre uno y otro.
Abel se inclino y empezó a comerla el coño a Sole, que gritaba
sin dejar de chupar a uno y a otro, mientras Sergio ya había introducido
su polla en el coño de Maria y pedía que no parara, entre
los cuatro nos fuimos turnando para todos poder penetrar a las dos, que
gozaban y gritaban. Mientras unos se la metíamos, a los otros se
la iban chupando, siendo Abel quien primero se corrió, vertiendo
todo su semen en los pechos de Maria y poco después uno tras otro
fuimos derramando nuestra leche encima de sus cuerpos.
Una vez terminamos
hablamos un rato y después se fueron, eran ya las 4 de la mañana,
nos intercambiamos los e-mail, puesto que al día siguiente no las
veríamos, ya que era nuestro ultimo día y temprano salía
en tren de vuelta. Las escribimos pero nunca más supimos de ellas,
pero a los cuatro siempre nos quedara el recuerdo de la orgía que
tuvimos, siendo las mejores vacaciones de nuestras vidas.
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