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uno de los puentes de ese mes nos fuimos a un hotel nudista, con objeto
de pasar unos días de relax y ponernos un poco morenos, después
de los largos meses de invierno. Como siempre que salimos solos íbamos
preparados para vivir alguna aventura sexual si se presentaba la ocasión.
En el coche y aprovechando que hacía calor me desnudé completamente,
lo que excita a Gabriel tremendamente, tanto por que puede acariciarme
tanto los pechos como el coño libremente. Íbamos tranquilos,
a una velocidad moderada, Gabriel además de conducir, me acariciaba
distraídamente los pechos y el coño con lo que consiguió
que me fuera calentando y que mi imaginación se despertara. En eso
adelantamos a un coche, que iba por la vía de la derecha a menor
velocidad que la nuestra. Al adelantarle pude observar que conducía
un hombre de unos 40 ó 45 años, bastante atractivo. Al poco
de adelantarle, mientras Gabriel seguía con sus caricias en mis
pechos y coño, poniéndome cada vez más cachonda, se
me ocurrió vivir una aventura. "Gabriel, chato, qué te parecería
que dejaras que nos adelante el coche que hemos pasado hace poco, que le
vuelvas a adelantar y que entonces asomándome por la ventanilla
y enseñándole mis pechos desnudos, ligue con el conductor
y echemos un buen polvo los tres". "Me parece estupendo, cariño".
Dicho y hecho, Gabriel disminuyó la velocidad y al poco tiempo nos
adelantó el coche, al adelantarle nosotros, nos pusimos a su altura
en el carril de la izquierda y como íbamos ambos a una velocidad
muy moderada, bajé la ventanilla del coche y cuando el otro conductor
me miró y se fijó en mis pechos desnudo, le dije: "¿Te
gusta lo que ves?" "Ya lo creo, tienes unos pechos preciosos y muy apetecibles."
"Pues el resto está igual de desnudo, si te apetece síguenos."
Mientras Gabriel buscaba un sitio lo suficientemente oculto para poder
pararnos y echar un buen polvo sin que nos vieran desde la carretera, aproveché
y me pasé al asiento de atrás, donde me tumbé todo
lo larga que era. Cuando Gabriel se paró, abrí la puerta
de la parte de atrás del coche, y enseguida se introdujo por ella
el conductor del otro coche, que nos había seguido y se había
detenido detrás del nuestro. Al verme completamente desnuda, tumbada
en el asiento de atrás del coche, se abalanzó sobre mí,
acariciándome los pechos y besándome en la boca mientras
con la otra mano se abrió la bragueta y se sacó su polla
que inmediatamente introdujo en mi ya muy lubricado coño; Gabriel
nos observaba desde el asiento delantero, mientras yo le miraba y le guiñaba
un ojo pues sé lo que le gusta observar como follo con otro y sobre
todo lo mucho que le gusta verme correr. Antes de corrernos le dije que
parara, que me quería follar yo, se sentó y yo me senté
encima de él clavándome su polla, subiendo y bajando por
ella mientras Gabriel, inclinándose desde el asiento de atrás
me acariciaba los pechos. Llegamos simultáneamente al orgasmo, sintiendo
su leche derramarse en mi interior y las contracciones de su polla golpearme
la vagina. Me saqué su polla del coño y le dije que nos dejara
solos sin decirnos nada. Una de las cosas que me da morbo es follar con
alguien de quien ni siquiera sé el nombre. Cuando salió del
coche, se metió en el suyo y arrancó, Gabriel se vino atrás
conmigo y ahora fue él quien, tumbándose encima mío,
me metió su polla hasta el fondo del coño y con sus embestidas
me hizo correr de nuevo, corriéndose conmigo y haciéndome
sentir su leche y sus contracciones. Continuamos el viaje relajados y satisfechos.
Llegamos al hotel donde nos inscribimos, subimos a la habitación,
nos desnudamos y nos dirigimos a la piscina, donde tomamos nuestros primeros
baños de sol, si bien por poco tiempo, pues faltaba poco para que
anocheciera. Al día siguiente, a media mañana nos fuimos
a la playa de delante del hotel, playa que , por supuesto también
es nudista. Estando tumbados en la arena se me ocurrió un juego
entre Gabriel y yo para dar a nuestras pequeñas vacaciones el toque
morboso y sexual que tanto nos gusta a él y a mi. "Cariño,
me apetece hacer lo siguiente: Tumbarnos separados en la playa, a fin de
que yo pueda ligar con alguno de los tíos que hay por aquí,
irme a comer con él y llevármelo, después, a la habitación
del hotel a follar y que tú estés escondido en el armario,
viéndonos follar". " De acuerdo, pero con una condición.
Después de ligar y follar con uno tienes que ligar y follar con
dos o tres a la vez, ¿de acuerdo?". "De acuerdo, la primera vez
con uno y la segunda con dos o con tres, lo que salga antes". Gabriel cogió
su toalla y se marchó a la piscina del hotel, dejándome sola
en la playa. No pasó mucho tiempo sin que se acercara, tumbándose
cerca mío un chico de unos 30 años, que estaba francamente
bien físicamente, con un aparato apreciable, que llevaba con un
cierto grado de erección, lo que se conoce como "morcillona". No
fue muy original en su forma de abordarme. Se levantó y me pidió
fuego, se lo dí y me preguntó si tenía inconveniente
en que se sentara a mi lado, le respondí que no, cogió su
toalla y la acercó a la mía, tumbándose a mi lado.
Después de darnos algún que otro baño y alguna que
otra caricia, nos fuimos al restaurante del hotel a comer, ya que le dije
que no me apetecía vestirme para ir a comer a algún otro
lado. Después de comer nos sentamos en el hall del hotel para tomar
una copa. Cuando vaciamos nuestras copas le invité a subir a mi
habitación, donde sabía que Gabriel nos esperaba escondido
en el armario, tal y como habíamos quedado él y yo. Mientras
metía la llave de la habitación en la cerradura y la abría
se pegó por detrás a mí, apretándome su polla
contra mi culo, haciéndome sentir como su erección aumentaba
de tamaño. Al entrar a la habitación me cogió, dándome
la vuelta y besándome en la boca, al mismo tiempo sentía
su polla ya completamente erecta presionar mi pubis y deslizarse por debajo
acariciándome. Dejé que me cogiera en brazos y me llevara
a la cama. Sus manos se dedicaron a acariciar mis erectos pezones y mi
mojado coño mientras su boca recorría la mía penetrándola
con su lengua como anticipo de la penetración que su polla iba a
realizar en mi coño. Me abrí de piernas debajo de él
y con mi mano agarré su polla situándola en la entrada de
mi vagina, al mismo tiempo que le decía: "Penetrame, fóllame,
métemela hasta el fondo" Me penetró lenta pero profundamente,
haciendome gritar de placer. Me gustaba sentir su polla penetrándome
e imaginarme a Gabriel que desde el armario nos veía y que seguramente
tendría su polla en la mano masturbándose del morbo que le
debía estar dando vernos. Le dije que me subiera las piernas por
encima de sus hombros para que su penetración fuera más profunda,
así como para que Gabriel pudiera ver mejor mi coño penetrado
por otra polla, cosa que sé que le da un morbo especial. Me corrí
entre gritos de placer, diciéndole: "Ven, ven, date prisa, quiero
sentir tu semen llenándome, quiero sentir tu corrida dentro de mi".
Aceleró sus embestidas corriéndose rápidamente y derramando
su semen dentro de mi en tal cantidad que empezó a salir fuera de
mi vagina sintiendo como corría fuera de mi hasta humedecerme el
agujero del culo y gotear sobre las sábanas. Descansamos los dos
tumbados encima de la cama un poco hasta que mi coño volvió
a sentir necesidad de ser penetrado de nuevo. Me incorporé y me
metí su polla dentro de mi boca, sintiendo el sabor salado de su
semen y mis jugos vaginales mezclados. Con su polla en posición
nuevamente, me senté encima de él metiéndome la polla
nuevamente dentro, me incliné sobre él, comenzó a
chuparme los pechos y yo a moverme para que su polla entrara y saliera
de mi coño, sabiendo que en esa postura, de espaldas al armario
la visión que tenía Gabriel era la mejor que le podía
ofrecer. Me volví a correr entre gritos de placer, tanto por el
gusto que sentía como para que los oyera mi marido, pues como no
podía verme la cara mientras me corría, algo que sé
que le gusta especialmente, al menos pudiera oír los gritos de placer
que daba al correrme. Cuando mi orgasmo terminó, me tumbó
sobre la cama y encima mío me penetró violentamente buscando
su propio placer. Después de descansar un poco le dije que me dejara
sola, que quería descansar y dormir un poco de siesta. Cuando cerró
la puerta de la habitación, Gabriel salió del armario en
donde había asistido a toda mi follada. Rápidamente me penetró,
una de las cosas que más placer y morbo le dan es penetrarme cuando
mi coño todavía guarda semen de otro. Notar su polla, que
tanto me gusta, penetrarme tan rápida y fuertemente, activó
nuevamente mi líbido, que había quedado satisfecha con los
dos orgasmos que acababa de disfrutar, si bien no tanto como la suya que
había tenido que reprimir en el armario mientras se excitaba viéndome
follar, por lo que su orgasmo se adelantó al mío, si bien
poco tiempo, los gritos de placer que dí en este mi tercer orgasmo
fueron si cabe más fuertes que los que habían dado anteriormente,
entre otras cosas porque el placer que me da la polla de Gabriel no me
lo ha dado todavía ninguna otra. Al día siguiente, Gabriel
y yo nos pasamos la mañana en la piscina del hotel, tostándonos
todo el cuerpo. Después de comer me voy sola a la playa. Ninguno
de los que pasan o se tumban cerca de mi me llama la atención y
rechazo todas los intentos de ligue que realizan. Gabriel y yo nos vamos
a cenar a un restaurante de los alrededores. Después de cenar Gabriel
vuelve solo al hotel, hemos quedado en que iré por ahí, a
alguna discoteca y que alrededor de las 2 de la madrugada volveré
al hotel, él me esperará en el cuarto como el día
anterior. En la discoteca enseguida son varios los chicos que se acercan
para ligar conmigo. Como había quedado con Gabriel en que esa noche
tenía que follar con dos o tres a la vez, seleccionó a un
dos que se han sentado a mi lado y que han comenzado a realizar las tonterías
propias de un grupo de chicos intentando ligar con una mujer y ver quien
es el que se la liga. Acabo diciéndoles que me apetece estar con
los dos al mismo tiempo y después de unos instantes de duda, su
cara se alegra, previendo la orgía que vamos a montar y les digo
que vayamos a mi habitación del hotel. Llegamos al hotel y nada
más entrar en la habitación los dos me abrazan y acarician
empezando a desnudarme, lo que es muy rápido pues llevo un conjunto
muy veraniego, que Gabriel me había comprado en Milán en
unos de sus viajes, que consiste en una minifalda cortísima, abrochada
con corchetes por delante y en una camisa, también abrochada con
corchetes, sin bragas ni sujetador, ya desnuda, mientras uno de ellos está
detrás y me acaricia el culo, voy desnudando al otro, cuando lo
he desnudado me doy la vuelta y empiezo a desnudar al otro mientras el
anterior es quien me acaricia el culo y el coño desde atrás,
cuando los tres estamos desnudos nos tumbamos en la cama, me monto encima
de uno, metiéndome la polla y le digo al otro que se ponga delante
que quiero chupársela, la polla que tengo dentro es grande y gorda
y sabe dar un gran placer con sus movimientos, así que tanto él
como yo nos corremos enseguida, entonces el otro, al que le estaba chupando
la polla, me coge, me tumba boca arriba y me la clava de un golpe mientras
el que se acaba de correr me besa la boca y me acaricia los pechos, cuando
el que me está follando se corre le digo que continúe un
poco que estoy a punto de correrme. Después de descansar un rato,
les digo: "Masturbaros y correros en mi cuerpo uno por delante y el otro
por detrás, cuando os hayáis corrido quiero que me extendáis
el semen por todo el cuerpo". Observo como se masturban los dos. Cuando
están a punto de correrse se levantan y uno se corre echándome
el semen por delante y el otro por detrás, a continuación
me extienden el semen por todo el cuerpo, desde el cuello hasta las rodillas,
cuando han terminado les digo: "Si no os importa iros ahora, estoy cansada
y quisiera dormirme con el olor de vuestro semen en mi cuerpo". Se van
y Gabriel sale del armario, al verle salir le digo: Chato, les he despedido
enseguida porque te deseaba muchísimo, estaba loca por sentir tu
polla dentro de mi, fóllame el coño lleno de su semen, te
deseo", después mientras me folla le voy contando lo que sentía
cuando me follaban los dos. |
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